Factor humano, principal causa del accidente con el ATR 72 de Iran Aseman

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Más de dos años después de publicar el informe preliminar sobre las causas del accidente del vuelo EP3704 de Iran Aseman Airlines, que colisionó con el Monte Dena en la Cordillera de Zagros, la Organización de Aviación Civil de la República Islámica del Irán (CAO.IRI) divulgó este lunes, 24 de mayo, el informe final de la investigación, concluyendo que la principal causa fue error humano por parte de la tripulación. El accidente ocurrió el 18 de febrero de 2018 y debido a la dificultad de acceso a la zona del impacto, los equipos solo llegaron a los restos 13 días después del accidente. 

Esencialmente igual a las causas del informe preliminar, los investigadores concluyeron que la tripulación del ATR 72-200 matrícula EP-ATS, tras una serie de errores en procedimientos y en la operación del modelo —en incumplimiento de los manuales de la aerolínea y del plan de vuelo de la ruta— condujeron el turbohélice a volar por debajo de la altitud mínima de seguridad (MSA) del sector, resultando en el impacto contra el terreno. Todos los 60 pasajeros y seis tripulantes a bordo fallecieron, mientras que los esfuerzos para rescatar a las víctimas duraron más de un mes.

Después de comenzar el descenso de 17 a 15 mil pies de altitud para la aproximación y aterrizaje bajo reglas de vuelo visual (VFR) en Yasuj, uno de los aeropuertos más desafiantes de Irán, la tripulación puso las palancas de los motores en posición de marcha lenta (idle) para desaceleración y estabilizó el avión, que empezó a perder velocidad y a aumentar el ángulo de ataque, alcanzando un ángulo de 15º grados. Con la velocidad cayendo peligrosamente por debajo de 129 nudos, 3 nudos por debajo de la velocidad mínima de maniobra del ATR, los pilotos han asignado la altitud de 14,000 pies en el selector del piloto automático y comenzaron a descender nuevamente, violando la altitud mínima de seguridad.

 

Con los motores aún en marcha lenta (idle) y descendiendo a una velocidad de 600 pies por minuto por debajo de la altitud mínima de seguridad, la velocidad siguió bajando hasta alcanzar los 117 nudos, entrando en una condición de pérdida (stall) y activando las alarmas en la cabina. La tripulación apagó rápidamente el piloto automático y bajó la nariz a 9º grados para recuperar velocidad y luego lo activó de nuevo inmediatamente, aumentando el ángulo de la nariz a 5º grados con una velocidad de 137 nudos, mientras ya estaban descendiendo por debajo de los 14,200 pies. Segundos después, se activó las alertas del sistema de advertencia de proximidad al suelo (GPWS); 12 segundos después de la primera alerta, el avión impactó fatalmente contra el Monte Dena en un pico con elevación de 13,185 pies de altitud. 

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Según la conclusión, además de los errores en la operación del avión que hicieron que perdiera velocidad y la decisión de descender por debajo de los 15,000 pies para recuperar velocidad, como factores principales están: La violación de los manuales de la aerolínea por parte de la tripulación, que les prohibía hacer una aproximación a Yasuj con nubes arriba de los 15.000 pies de altitud, además de que no se comunicaron con la torre de control para obtener un informe meteorológico actualizado; no cumplieron con la lista de verificación (check-list); fallaron en la ejecución del procedimiento de recuperación de pérdida (stall), además del uso inadecuado del piloto automático justo después de la recuperación.

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    Por: Erick Cerqueira

    Amante de la aviación desde el nacimiento, trillando caminos hacia vuelos más altos.

    Bachillerato en Relaciones Internacionales por la Federal University of Sergipe (UFS).

    En Instagram @ecfilho_ | erick.cerqueira@transponder1200.com

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