La demencia presidencial amenaza a la industria aérea mexicana

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Pues finalmente llevó a cabo su más reciente capricho y el presidente AMLO envió una reforma a la Ley de Aviación Civil para permitir los vuelos de cabotaje por parte de aerolíneas extranjeras, buscando crecer los vuelos en su necedad de aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA), por no entender nuevamente que la falta de vuelos no es por las aerolíneas sino por la demanda. Son los pasajeros los que no quieren ir al AIFA por la lejanía, costo, falta de vialidades y transporte, así como nula capacidad de conexiones.

From the Cockpit

El rechazo a esta medida fue inmediato por parte de la industria, ASPA y el Colegio de Pilotos de México, que se expresaron en contra de semejante ocurrencia por las consecuencias tan graves que puede tener para las aerolíneas nacionales de llevarse a cabo. Pero nada parece interesarle al aspirante a dictador que vive en el Palacio.

Ya había amenazado a las aerolíneas nacionales con abrir las puertas a los vuelos de cabotaje para las aerolíneas extranjeras precisamente porque no ve suficientes aviones en “su” aeropuerto. Pero llevar a cabo esto, si realmente se llega a dar, será darle una estocada mortal a la industria aérea nacional. Quizá Aeroméxico, fusionada con Delta, podría continuar por el apoyo económico de sus socios, pero sería difícil para Volaris y Viva Aerobus, ya no digamos el resto de las aerolíneas pequeñas del país.

Por eso se dice que, más que “cabotaje”, lo que está haciendo el senil del Palacio Nacional es “sabotaje” a la industria aérea mexicana. ¿En dónde quedó entonces el “nacionalismo”? ¿En dónde la frase de que “la soberanía no se negocia” cuando defendía a la CFE y Pemex? En ninguna parte. Son palabras huecas. Lo único que le importa es el poder, darle más a CFE y Pemex incrementa su poder, pero las aerolíneas privadas no solo no se lo dan, sino que se han opuesto abiertamente a sus caprichos con argumentos y eso es algo que no tolera, él siempre tiene la razón y si no la tiene también la tiene.

Eso, sumado a su vasta ignorancia por falta de preparación para llegar a la presidencia de la república, en todo tipo de temas trascendentes, es lo que lo han llevado a tomar las tan malas decisiones en sus proyectos principales del sexenio. Además del aeropuerto, se embarcó a construir una refinería cuando el resto del mundo migra hacia otras fuentes de energía para el transporte, por lo que nunca recuperará su costo que, por cierto, es mucho mayor al que originalmente dijo que iba a costar, porque basó su cálculo en lo que quería que costara y no en la realidad. Ese costo es el que los proveedores extranjeros estimaron desde el principio.

Ahí está el tren maya, socavando el ecosistema de la península de Yucatán sin utilidad porque su decisión no se basó ni en un estudio económico de beneficios ni en un estudio de impacto ecológico, sino en la ocurrencia de que “sería bueno tener un tren en ese lugar”.

Y por supuesto, darle más poder y participación a las fuerzas armadas, a pesar de sus críticas durante más de 10 años como candidato presidencial, a las decisiones de sus antecesores de apoyarse en el ejército en la lucha contra el narco. Ahora, además de seguir tratando de mantener el orden en el país, son sus constructores, administradores, cuidadores de aduanas, puertos, aeropuertos, operadores de tren, hoteles, centros recreativos y próximamente una aerolínea que, contra la imaginación presidencial, no dará recursos a los militares para sus pensionados, sino que en un descuido será el boquete económico más grande que hayan manejado.

AMLO-BOICOT-AICM

Complementa con su aerolínea del bienestar

Y esto nos lleva, precisamente, al último de sus proyectos demenciales, que es la creación de una nueva aerolínea manejada por el ejército, para dar servicio principalmente desde el AIFA. Entre sus desvaríos quiere que se llame “Mexicana de Aviación” para rescatar el nombre (que no a sus ex empleados) y buscará tener el AIFA como centro de operaciones con vuelos a todo el país, precisamente porque el resto de las aerolíneas no lo ha hecho. De nuevo, sin pensar que son los pasajeros los que no quieren volar desde ahí y a los números nos remitimos, ya que las cifras publicadas por la AFAC muestran que solamente vuelos a Cancún y Tijuana son rentables, el resto opera con números de ocupación muy bajos para recuperar siquiera los costos, cuando no son ridículamente desastrosos, como el vuelo a Villahermosa que operaba con un promedio de 8 pasajeros por vuelo, pero parece que le molestó que Aeroméxico lo cancelara.

En ninguna parte del mundo una aerolínea administrada no solo por los militares, sino incluso por los gobiernos, ha resultado exitosa. En algunos casos podría justificarse por tener un servicio aéreo para el país aún cuando no sea rentable (que no es el caso de México) pero en casi todos los casos es simplemente una pésima administración que se hace no con criterios empresariales sino políticos, ningún director llega con la intención de manejarla bien sino usarla como paso hacia otros puestos y sin conocer un negocio tan complejo y delicado como la aviación.

Así que desde ahora podemos estar seguros de que la nueva “Mexicana” será otro fracaso más del sexenio si llega a iniciar operaciones a finales del próximo año, como se pretende, los costos de operación de una aerolínea son muy altos, necesitan gente muy experimentada en el sector para realizar la planeación y puesta en marcha, y mucho capital detrás mientras lograran llegar a un punto de equilibrio que se ve muy difícil que se pueda alcanzar. Y peor, si hay cabotaje para extranjeros será dispararle a su nueva aerolínea antes de que comience.

Y mientras sigue con sus delirios de poder, a la industria nacional, y al país, se lo está llevando entre las patas. Quizá no con intención de hacerlo, sino que en su gran ignorancia siga pensando que hace lo correcto a pesar de que la sociedad le señale lo contrario. Pero es un hecho que no pasará a la historia, como pretende, como un gran héroe salvador de México, sino como un hombre ignorante y testarudo que destruyó muchas de las cosas buenas que ya tenía México, tan solo por sus sueños de grandeza y mantener el poder entre sus allegados, incluyendo a su familia.

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    By: Erick Haw Mayer

    Apasionado de la aviación y la industria automotriz de toda la vida, tiene una Licenciatura en Informática y un Postgrado en Comunicación y R.P. Aunque tiene experiencia en empresas del rubro automotriz y en Mexicana de Aviación, su vida profesional se ha dedicado más al periodismo especializado en todo tipo de medios impresos y electrónicos, incluyendo la revista Avión Revue de Latinoamérica.

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