Los bombarderos Boeing B-52 Stratofortress de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos recibirán nuevas plantas motrices en los próximos 15 años. La USAF publicó el pasado martes 19 de mayo la solicitud de propuestas (RFP por sus siglas en inglés), para que General Electric Aviation, Pratt & Whittney y Rolls Royce presenten sus ofertas para cambiar los ocho motores de cada uno de los 76 bombarderos B-52 entre 2021 y 2035.

El B-52 es un avión bastante particular. Una de las características que más llama la atención es que cuenta con ocho motores turbofán, montados en grupos de dos en cuatro pilares bajo las alas. El origen de tal diseño se remonta a los orígenes del avión en la década de los años cuarenta, cuando apenas se desarrollaban los motores jet. El Pratt & Whitney J57 fue el modelo escogido para propulsar al B-52 y con apenas 11.400 lbf de empuje, eran necesarios ocho de estos motores para impulsar al Stratofortress.

Los motores de los Boeing B-52 fueron cambiados en la década de los 60s por los turbofán Pratt & Whitney TF33 -una variante del JT3D-, que aportan 17.000 lbf cada uno, para un total de 136.000 lbf. Comparando estas cifras con un motor turbofán de alto bypass moderno, un solo General Electric GE90 es capaz de entregar más de 110.000 lbf en el despegue; los Boeing 777 llevan dos de estos bajo sus alas. En repetidas ocasiones se ha discutido la posibilidad de cambiar la motorización de los B-52, reducirla a cuatro o inclusive dos motores modernos más eficientes. Sin embargo, la estructura y la geometría del avión no fueron diseñados para ello. Por ahora la opción será conseguir ocho nuevos motores de tamaño, peso y potencia similares a los TF33, pero mucho más modernos y eficientes.

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El contrato por el que compiten los tres fabricantes de motores más importantes del mundo contempla los 608 motores de la flota más otras unidades de reemplazo adicionales. General Electric anunció que ofrecerá el CF34-10 -que actualmente propulsa a los Embraer ERJ y los Bombardier CRJ- y el GE Passport -que utilizan los Bombardier Global 7500-. Pratt & Whitney ofrecerá el PW800 -el cual está en uso en los Gulfstream G500 y G600-. Por su parte, Rolls Royce entrará en la competencia con su F130, la variante militar del BR700 -un motor usado en varios jets ejecutivos-.

Todas las opciones que se ofrecerán a la USAF son motores capaces de generar un empuje entre 15.000 lbf y 20.000 lbf con un consumo de combustible muy inferior al de los actuales TF33. Los nuevos motores serán además más livianos, más fáciles de mantener y más amigables con el medio ambiente. Se espera que con esta actualización, los B-52 puedan aumentar su alcance entre un 20% y un 40% sumando todos los beneficios que ofrecen los turbofán modernos.

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    Por: Daniel Suárez Mikán

    Un apasionado de la aviación. Controlador de Tránsito Aéreo y futuro Ingeniero Aeroespacial. ¿Sus Hobbies? Su trabajo, es decir, la aviación. También se ocupa como programador, diseñador gráfico, fotógrafo y periodista aeronáutico.

    Cuidad: Bogotá, D.C., Colombia.

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