Por: Mauricio Salcedo. Controlador de tránsito aéreo aeródromo y radar.

Usualmente vemos o leemos las noticias negativas de cualquier tema, pero pocas veces nos detenemos a leer y avalar las acciones positivas que realiza un determinado grupo laboral. Es el caso de los Controladores de Tránsito Aéreo, quienes solemos estar en el anonimato hasta que algo infortunado pasa, en ese momento pasamos a una situación incómoda. No me detendré en mencionar lo negativo, ni a hacer juicios sobre si está bien o mal. Hoy quiero contarles un poco acerca de nuestra amada profesión, por qué muchos decidimos este camino, esta vida que parece ser algo desordenada.

Primero que todo, debemos cumplir con unos requisitos aprobatorios en cada país, que van desde pruebas psicológicas hasta pruebas matemáticas, pasando desde luego por pruebas médicas y en todos los casos un nivel operacional de inglés. Recordemos que el inglés es el idioma oficial de la aviación en todo el mundo.

Una vez cumplimos estos requisitos, iniciamos nuestros estudios, que de igual forma pueden tomar entre 10 meses a dos años dependiendo el país. No quiere decir que los de menos tiempo salgan menos preparados, en ese sentido, los Estados deciden abarcar toda la carrera en varios cursos independientes.

Se preguntarán ¿qué aprende un controlador aéreo? Bien, aprendemos a cuidar sus vuelos, aprendemos a trabajar con principios y con honestidad, aprendemos a trabajar en equipo, aprendemos a prestar un excelente servicio, a cuidar a todas y cada una de las operaciones aéreas, aprendemos meteorología, comunicaciones aeronáuticas, navegación aérea, factores humanos, aerodinámica, operación de aeronaves, cartas aeronáuticas, CRM/TRM, servicio al cliente y desde luego control de tránsito aéreo, una de las materias más interesantes y en donde aprendemos el arte de controlador los aviones.

Una vez graduados empezamos en diferentes aeropuertos, al menos aquí en Colombia, iniciamos por los más pequeños y alejados del país. Recuerdo el día que llegué a Pasto, ciudad sorpresa al sur de Colombia, muy cerca de Ecuador. No lo podía creer, era un sueño cumplido y fue mi hogar por tres años y medio, apliqué todo lo que había aprendido en la academia y sentí en carne propia la responsabilidad que había decidido tener de ahí en adelante.

El miedo más grande de un controlador aéreo es un accidente aéreo, he tenido la oportunidad de compartir con cuatro compañeros que en diferentes épocas se han visto involucrados en estas tristes situaciones, y a los cuatro les he aprendido muchísimo, ninguno fue responsable del accidente y su poder de seguir adelante y sentarse de nuevo en frente a una posición de control es loable y digno de aplaudir.

El principal objetivo del control de tránsito aéreo es prevenir colisiones entre aeronaves, es imperativo que todo en cada operación aérea, llámese aterrizaje, despegue o sobrevuelo, pongamos toda nuestra atención, concentración y habilidades aprendidas y desarrolladas. Muchas veces me preguntan cuántos aviones podemos tener en un mismo momento, y bueno, les puedo contar que en determinados momentos podemos llegar a tener hasta 20 aviones en una sola frecuencia, no se asusten, esto está regulado y nos entrenan muy bien para esas cargas de trabajo. Desde luego genera estrés, si bien físicamente estás sentado y quieto, tu cerebro funciona al 100% a través de la toma de decisiones rápidas, el movimiento de tus ojos, tus oídos, manos, el “viajar” en el tiempo y anticiparse a las posibles situaciones para determinar que hacer, estar alerta ante cualquier amenaza y procesar mucha información en muy poco tiempo.

Es un mundo fascinante que va más allá de una eventual mala situación, estamos para garantizarle a los pilotos su movimiento seguro, para verificar cada parte del espacio aéreo o de un aeropuerto, contribuimos al desarrollo económico de nuestro país y en muchísimas ocasiones y en las típicas festividades como navidad o año nuevo, mientras la mayoría comparten con sus familias, nosotros compartimos entre compañeros y en nuestras posiciones de control vigilando siempre cada operación.

Nadie es indispensable, pero amigos pilotos me han hecho saber que al escucharnos se sientes más seguros, sienten que alguien los protege en tierra. Nos equivocamos, cometemos errores, pero les aseguro que, de cada situación, aprendemos, somos un grupo de trabajo en constante capacitación y hacemos de las adversidades una situación de motivación para mejorar y ser cada vez más seguros.

Pueden volar tranquilos, hacemos del espacio aéreo un sitio seguro.

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    Por: Redacción

    «Uniendo al mundo de la aviación, en una misma frecuencia».

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