¿Los gobiernos deben de rescatar a las aerolíneas?

La pandemia del COVID-19 vino a cambar el rumbo de la aviación como nunca antes en la historia se había visto, principalmente por la disminución histórica en el tráfico de pasajeros, cierre de fronteras entre países, así como el aislamiento de cientos de millones de personas en sus hogares.

El COVID-19 ha encerrado a las personas, y la aviación se dedica a hacer todo lo contrario, a conectarlas. Una proyección de CAPA (una de las instituciones especializadas del mercado aeronáutico y de turismo) determinó a principios de este 2020 que gran parte de las aerolíneas del mundo se encontrarían en bancarrota, para finales del 2020.

Hace meses no lo hubiéramos creído

Esta proyección podía sonar un tanto absurda o exagerada hace meses, pero con el paso del tiempo, sus pronósticos lamentablemente se convertirían en realidad. La mayoría de aerolíneas, especializadas en el transporte de pasajeros, se encuentran operando en número rojos, tienen niveles de deuda sumamente elevados y sus pasivos han superado considerablemente a sus activos, principalmente por la depreciación de estos últimos.

Hoy en día ya es posible medir el impacto en la industria, que espera recuperar sus niveles pre-pandemia hasta dentro de cuatro a cinco años, sin mencionar la recuperación tarifaria, ya que la pandemia ha causado en descenso en los precios de los boletos de avión, por la ley de oferta y demanda.

Varias aerolíneas se han declarado en bancarrota, otras han desaparecido entrando a un esquema de liquidación, algunas han podido obtener recursos financieros de sus inversionistas y otras han recibido ayuda del gobierno. Esta última opción nos lleva a preguntarnos, si las aerolíneas deben de ser rescatadas financieramente por los gobiernos.

La sociedad no quiere rescates financieros

Una encuesta realizada por una importante televisora en Canadá, preguntó a sus televidentes, si el gobierno de aquel país debía de rescatar a Air Canada (conociendo la situación en la que se encuentra la empresa) a lo que un 80% de los encuestados se manifestó negativamente y el otro 20% restante se manifestó a favor de dicha solución.

La polémica también escaló a la agenda política en Colombia, en donde esta aerolínea solicitó al gobierno de aquel país un préstamo de hasta $370 millones de dólares, y que causó gran indignación en la sociedad colombiana, ya que la hermana del Presidente Iván Duque, trabaja en la aerolínea como vicepresidenta de Relaciones Públicas, en lo que muchos afirman que se pudo tratar de un conflicto de interés. La historia de este posible préstamo terminó recientemente y Avianca ya no lo utilizará.

En la opinión pública, este tema siempre ha generado polémica, ya que un gran porcentaje de los ciudadanos del mundo opinan que no se deben de dar recursos para salvar a las grandes empresas en tiempos de crisis, y más cuando se trata de empresas privadas.

La gente concibe de manera injusta que se ayuden a personas morales que históricamente han tenido grandes recursos financieros y al ciudadano común que tiene un pequeño o mediano negocio no se le ayude. ¿Por qué se debe de ayudar a una empresa transnacional y a un propietario de un pequeño restaurante no? Ese es el meollo del asunto y su respuesta es muy difícil de contestar.  

No sólo son particulares

Las aerolíneas del mundo tienen una concesión que les otorga el gobierno para poder operar. Una concesión, es un acto mediante en el cual la autoridad encomienda temporalmente a un particular (en este caso aerolíneas) la prestación de un servicio, bajo el control de la autoridad concedente, por cuenta y riesgo del concesionario, teniendo derecho este a obtener una contraprestación por medio de las tarifas percibidas por los usuarios.

Es decir, los estados pueden poner en manos de los particulares la explotación de un servicio de manera temporal, siempre siendo supervisados por el primero. El transporte aéreo es un servicio público que es operado por particulares, así de sencillo.

Lo anterior va más allá de un servicio, se trata de una cuestión de conectividad nacional e internacional, y en otros países es considerado hasta como cuestiones de seguridad nacional, considerándose, además, como una actividad esencial.

La aviación y su impacto en otras industrias

Sería injusto también dejar de considerar a las decenas de otras industrias que orbitan alrededor de la aviación, como el sector de viajes. De acuerdo a la IATA, tan sólo en México, la aviación emplea de manera directa a poco más de 200,000 personas, sin embargo, esta genera más de 600,000 empleos en el sector turístico, un número muy considerable.

Hemos visto como en otros países de Europa o en los Estados Unidos, se han dado apoyos económicos millonarios a las aerolíneas, no solo por mantener las fuentes de empleo, sino por todo lo que implica la industria en cuestiones de derrama económica y conectividad.

Es muy legítimo que exista molestia por parte de la ciudadanía en que se apoyen a las aerolíneas, pero no tenemos que perder de vista que es una actividad esencial para un país, que emplea a miles de personas y que muchas otras dependen de manera indirecta de esta.

El tema de rescate gubernamental a las aerolíneas es y seguirá siendo tema de mucha polémica, en donde no todo es tan sencillo. Recordemos las declaraciones del CEO de Lufthansa a mediados de año, en donde se negaba a recibir recursos del gobierno porque este no quería que tuvieran injerencia sobre las decisiones de la empresa. A pesar de esto fue necesario el ingreso de capital para poder continuar con sus operaciones.

Se tiene que ayudar…

Es fundamental que los gobiernos apoyen al sector aéreo de alguna forma, si no es mediante préstamos, que sea mediante subsidios, el aplazamiento de pagos de combustible y otros servicios, junto con muchas otras formas, sin que se comprometa el dinero de los erarios, también recordemos que no todos los países cuentan con grandes recursos para destinarlos a estas causas, habiendo muchas otras que atender antes.

Se le deben de brindar facilidades al pequeño, mediano y gran empresario en su justa medida, con el objetivo de que se pierdan la menor cantidad de empleos posibles y para estimular la economía misma, sin perder de vista que todos los que trabajamos contribuimos al desarrollo económico y social de los más de 190 países en el mundo.

Podría sonar a una utopía lo aquí planteado y parece ser que así será, el futuro aeronáutico sigue siendo incierto y poco alentador, lo que es un hecho, es que la aviación continuará siendo una actividad esencial para la recuperación económica y para el combate de este virus que ha venido a cambiar nuestras vidas probablemente para siempre.

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    Por: Roberto Mtz Armendáriz

    Periodista independiente con más de 10 años de experiencia en los medios de comunicación. Ha participado en varios proyectos de casas radiodifusoras como titular de noticieros en FM (Grupo Radiorama) y ha sido Jefe de Información de varios periódicos mexicanos. También, posee Licencia de Oficial de Operaciones de Aeronaves.

    Ciudad de México.

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