La pandemia que aqueja y ataca al mundo en estos días es una muy cruel porque no permite al enfermo terminal recuperarse, como tampoco se les permite a sus familiares despedirse del moribundo. Así las aerolíneas en el mundo.

Asumir que todas quedarán intactas es tan temerario como afirmar que todas van a quebrar. Simplemente, las contagiadas y en fase terminal no sobrevivirán. Su sistema de inmunidad (financiera) no estuvo preparado para el paro súbito.

El sistema gubernamental no estuvo tampoco preparado como tampoco lo estuvieron los sistemas de salud de muchos países. Pedir dinero al gobierno para medio sacar la cabeza del agua es como ponerle respirador al enfermo terminal, no hay más nada que hacer y mejor se ocupa en algún otro paciente que si tenga probabilidades de salir adelante.

Esa es la crueldad de las cifras del sistema aeronáutico actual, pero la realidad es que muchas de esas aerolíneas que habrán de colapsar, ya estaban enfermas mucho antes del ataque de este virus letal.

Solamente esperar que colapsen de súbito o paulatinamente pero no hay vuelta atrás.

Ahora el reto no es sobrevivir, sino levantarse antes de una recaída porque, así como algunos enfermos asintomáticos se han recuperado, muchos sucumben ante una segunda recaída.

Las aerolíneas no aguantarían un segundo embate epidémico.

¿Será momento de reevaluar si el modelo tradicional de aerolíneas es sustentable? ¿Cómo asegurarlo si también las LCC´s han sido víctimas de la enfermedad?

  • author's avatar

    Por: Guillermo Galvan

    20 años en aerolíneas, instructor teórico aeronáutico, especialista factores humanos en aviación, melómano, cafeinómano.

    Sigue mi Columna ‘Nivel de Vuelo’ todos los lunes.

  • author's avatar

Deja tu comentario.