Triste final… adiós a la producción del Airbus A380

Triste, SuperJumbo y Final…

Finalmente, y después de 12 años de servicio comercial, Airbus anunciaría el próximo jueves que termina la producción del A380. El golpe de gracia se lo dio su principal operador, Emirates, cuando dejó entrever que tiene intenciones de cambiar los 36 que pidió en París 2017 por A350-900 o A330neo. Además de eso, Qantas anunció que formalmente cancela los 8 aviones que tenía pendiente confirmar de aquél pedido de 20, del que recibió y opera 12.

Airbus terminó enero sin cerrar pedidos -de ninguna variante- y con 13 cancelaciones, por lo que el momento de determinar el fin del A380 parece ser inevitable. El constructor necesita enfocarse en productos que pueda vender y necesita también recuperar capacidad para construir eso que sí está vendiendo. El backlog que Airbus maneja –más allá del 380- hace que los pedidos nuevos queden lejos en la planificación de los operadores, y una línea de producción adicional de A321neo -o su futura evolución, el XLR- contribuiría enormemente a complicarle el panorama al 797, y hasta pondría en serias dudas su existencia.

Si el 797 llega en 2025 -cosa que se ve un tanto compleja, teniendo en cuenta que las fechas de lanzamiento se siguen dilatando-, tal vez se encuentre con un Middle of the Market saturado de 321neos.

El jueves será la presentación de resultados de la compañía, la última que Tom Enders dirigirá como CEO. Tal vez Guillaume Faury empiece su mandato con la cuestión más espinosa de la compañía resuelta por el histórico presidente. Ya cuando se fue Leahy, auténtico padre del A380, el SuperJumbo perdió uno de sus principales defensores dentro de la compañía. Con Enders afuera, es probable que la nueva generación de dirigentes esté menos apegada al A380 y lo discontinúe sin tanto remordimiento.

Será un momento triste si se confirma: el A380 es tanto una maravilla tecnológica como un símbolo de una aviación comercial que ya no existe. Contrariamente a lo que muchos piensan, el A380 no nació de un repollo, o de una noche de borrachera del equipo de diseño del consorcio Europeo: todos los fabricantes buscaban soluciones a la congestión aeroportuaria. Traté ese tema en esta nota:

En el medio, pasó el 11 de septiembre y la industria tuvo que ir hacia otro lado. El A380 no es un error, ni un fracaso: nació antes que el resto y terminó llegando a resolver un problema que la industria al final no tuvo.

Habrá que estar atento a lo que pase el jueves, cuando tendremos alguna certeza sobre su futuro. Y si bien hay A380 para unos cuantos años más, hay que empezar de a poco a pensar en un cielo sin cuatrimotores.

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