Una máquina del tiempo: Imperial War Museum

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Una de las cosas que siempre soñé hacer en Londres era visitar este lugar. Parece increíble estar sentado acá escribiendo, mientras almuerzo. De frente a mí, tengo una bomba V-1, y atrás colgando un Aggregat 4, conocido como V-2, el primer misil balístico de largo alcance de la historia.

El museo es muy interesante, y está dividido en secciones muy específicas. Primera Guerra Mundial, Segunda Guerra Mundial, Guerra Fría, el conflicto del Ulster, Malvinas, la historia del espionaje Británico (muy interesante) y un piso entero sobre el Holocausto.

La parte de Malvinas no es tan (tan) dura como me previnieron: aunque la mesa de operaciones del hospital de campaña de Monte Longdon es una patada en el corazón.

Aún en lo crudo de lo que se ve en otras secciones, la progresión del Holocausto es sobrecogedora. Realmente cuesta terminar de ver las atrocidades cometidas. Da mucha pena y rabia. Ahí no se pueden sacar fotos, y me parece que está bien: es imposible captar lo que se ve, que debe ser una ínfima parte de lo que podemos saber o sentir.

Escuchar los testimonios de los sobrevivientes, es tremendo. Tremendo. Escuchar a un hombre de 80 y pico decir “a mí lo que me deprime es tener frío. Porque allá hacía mucho frío. Era lo que más dolía.” es algo increíble.

Dejo unas fotos, pero si pueden darse una vuelta, no dejen de pasar por este museo, de entrada gratuita.

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    Por: Pablo Díaz

    40 años. Argentino. Casado.
    Profesional de IT por elección, Aeronáutico por vocación.
    Casi piloto. Casi Spotter. Casi Ingeniero.
    Viajero ocasional, nerd frecuente.

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