¿Terrorismo laboral en las aerolíneas mexicanas?

El terrorismo laboral se define de muchas maneras hoy en día, y puede ser aplicable para varias empresas en nuestro país, al no ser éste un acto tipificado como delito por las leyes mexicanas; se dice que esta acción tiene muchas características al momento de ejercerla, dejando huellas principalmente psicológicas para quienes la sufren, y falta de productividad para las empresas.

Aleksi Tommi Tapani Kokonaho autor del libro “Empowerment Leadership”, describe estas prácticas como “un mal asociado a la desmotivación y falta de buenos resultados del capital humano”. Si partimos del hecho que un empleado utiliza entre el 80 al 100 por ciento de toda sus energías y capacidades cuando éste es motivado; cuando no lo está, sólo usan entre del 30 al 40 por ciento de su esfuerzo dentro de la empresa. 

El clima laboral de algunas aerolíneas en nuestro país es grave; pareciera que el crecimiento natural de las mismas poco lo han sabido sortear. Solo basta con analizar las conductas observables del capital humano de dichas empresas, un viajero frecuente -que no necesariamente es un cliente que siempre tiene la razón-, podrá explicar los deprimentes y burocráticos tratos que el colaborador tiene hacia la persona más importantes para la empresa: El cliente.

Si bien la columna de este jueves no está dedicada a analizar la pésima cultura de atención y servicio al cliente que ofrecen las aerolíneas mexicanas, es importante resaltar este contexto como una consecuencia y evidencia de que al interior de las compañías el clima laboral es deprimente.

Es alarmante saber que dos de las empresas “low cost” en México (por mencionar algunas) como lo es Interjet de Alemán Magnani y Volaris de Beltranena, están viviendo una crisis al interior de grandes proporciones, denunciado por los mismos empleados de ambas compañías.

A través de foros de aviación, publicaciones en redes sociales, comentarios colocados en nuestras columnas, entrevistas que he realizado a varios aviadores activos de las dos aerolíneas, y denuncias anónimas, queda muy claro que la situación no es un “chisme de radio pasillo”.

Principalmente la plantilla de aviadores de ambas empresas sufre de un mal común: El Terrorismo laboral, que particularmente radica en la fatiga, pagos de horas extras, despidos injustificados, castigos, falta de comunicación, en donde ellos mismos sienten temor de perder su trabajo si levantan la voz.

Anteponer la seguridad operacional y la vida de las personas en vuelos con tripulaciones fatigadas, y estar consciente de ello es grave. Si bien la autoridad estima que un piloto en México no debe rebasar las 90 horas de vuelo al mes, precisamente es una de las tantas peticiones que no se está cumpliendo a cabalidad.

Parte de esto es la migración de pilotos al extranjero, que obedece precisamente a la falta de una estabilidad laboral, pagos bien remunerados, buenos climas organizacionales, cero tolerancia al terrorismo laboral, entre otras. Algo que le falta a estas “Low Cost”, pensando que el crecimiento es a toda costa. Creo que para algunos aviadores el sueño de volar, se convirtió en una pesadilla…

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