Los hombres detrás de los Nombres

Nos es común hablar de aviones, referirnos a ellos por su nombre, modelo o fabricante. Muchos de estos nombres se quedan en nuestra memoria y nos remiten inmediatamente a una máquina. Hablar del Boeing 727, del Antonov An-124 o del Douglas DC-3 es muchas veces centrarse en una historia cuyo comienzo está detrás del nombre. William Boeing, Oleg Konstantinovich Antonov o Donald Douglas son algunos de los forjadores de esta industria. Historia que llevaría a la posteridad sus nombres. Repasemos algunas vidas de estos grandes personajes.

Boeing

Nació en los Estados Unidos en 1981. De ascendencia alemana, su nombre Wilhelm Böing pasó a ser William Boeing. Su padre fue un acaudalado hombre de negocios en el campo de la madera, actividad en la que Boeing hijo entraría inicialmente. Sus éxitos empresariales lo dejaron en una posición acomodada a comienzos del siglo XX cuando, en 1909 vio una exhibición aérea y quedó fascinado con la aviación.

Adquirió un avión a Glenn Martin y aprendió a volar, pero al no contar con piezas de repuesto a tiempo para su avión, decidió unirse con George Conrad Westervelt para construir un mejor avión. Juntos fundaron la Pacific Aero Products Co., que pasaría a llamarse Boeing Airplane Company en 1916. El primer avión de la compañía, fue el Boeing M1.

Douglas

Donald Wills Douglas, Sr., ya era ingeniero jefe de la Glenn Martin Company cuando apenas contaba con 23 años. Su experiencia a ese momento incluía el primer título en ingeniería aeronáutica entregado por el Massachusetts Institute Of Technology en 1914, la culminación de un rápido interés en la aviación que comenzó en 1908, cuando observó la demostración militar de los hermanos Wright. Douglas había nacido en 1892 y luego de pasar por la academia naval, trabajó como ingeniero y diseñador en la Connecticut Aircraft Company.

En 1920, luego de haberse vinculado por tiempo como el ingeniero civil en jefe de la sección de aviación del cuerpo de señales del ejército estadounidense, fundó la Davis-Douglas Company junto con su socio Davis. El sueño de la compañía era construir un avión para volar de costa a costa sin escalas. Davis dejaría la compañía luego de que este objetivo no se cumpliera. El primer avión de la compañía: el Douglas Cloudster.

Antonov

Pasando a la gigantesca Rusia encontramos a Oleg Konstantinovich Antonov. Nació en Troitsy en 1906 y desde su infancia se interesó en la aviación. Cuando tenía 16 años fundó el club de aviación amateur y diseñó el planeador OKA-1 “Paloma”. Sería con los planeadores donde se desarrollaría la primera parte de su carrera luego de haberse graduado en 1930 del Instituto Poletécnic Kalnin.

Durante 7 años fue jefe de diseño de la fábrica de planeadores de Moscú. Durante la segunda Guerra Mundial, Antonov se vinculó a la oficina Yakovlev Design Bureau, tomando el puesto de diseñador oficial en 1943.

Con intenciones de continuar con su trabajo de forma independiente, Antonov comenzaría la Antonov Research And Design Bureau, una oficina de diseño que resultaría en mucho de los aviones más impresionantes de la historia.

El primer avión de la compañía: el Antonov Skh-1, mejor conocido después cómo An-2.

Sikorsky

El gran visionario ruso que encontró en los Estados Unidos el ambiente perfecto para desarrollar sus ideas. Ígor Sikorsky nació en Kiev en 1989 y hasta 1919 desarrolló una nutrida y prolífica carrera como diseñador aeronáutico en el entonces imperio ruso.

De su pluma nació el primer avión de cuatro motores del mundo, el Russky Vityaz de 1913, así como uno de los primeros aviones diseñados expresamente para pasajeros: el Ilya Muromets de 1914. Antes de ello estudió en París y sus desarrollos se dieron durante la Primera Guerra Mundial, que acabaría para el imperio ruso en 1917 con la revolución rusa.

A raíz de esto, Sikorsky se involucró con las fuerzas francesas en su país como ingeniero después de la guerra, pero al ver las pocas oportunidades, decidió emigrar a los Estados Unidos, donde fundaría la Sikorsky Manufacturing Company en 1923.

De allí su carrera explotaría con los grandes aviones de pasajeros de la década de los 30’ para Pan Am y luego con el VS-300, el primer helicóptero práctico de los Estados Unidos y con el R-4, el primer helicóptero contraído en serie en 1942. El primer avión de la compañía: el Sikorsky S-29-A.

Junkers

Este nombre sería por muchos años asociado a grandes y resistentes aviones. Su pionero, el alemán Hugo Junkers trazó el camino por el que la aviación se movería durante varios años en la década de los 20 y 30, contrayendo aeronaves verdaderamente resistentes y siendo pionero en la utilización de materiales.

Gracias a su trabajo en la aviación que comenzó tarde en su vida a los 50 años, nacería la Junkers Flugzeug- und Motorenwerke AG en donde se forjaría el primer avión de metal para práctico en el mundo. El primer avión de metal para pasajeros del mundo y los primeros conceptos prácticos de ala voladora.

Durante la Primera Guerra Mundial, desarrollaría el D.I., primer avión de caza monoplaza de ala baja en la historia.

Para 1933 fue forzado a entregar su empresa y diseños al gobierno nazi que se lanzó con el poder durante el mismo año. Bajo la amenaza de ser encarcelado accedió, pero vivió la prisión domiciliaria para morir apenas dos años después en 1935. El primer avión de la compañía: el Junkers J1.

Bell

Regresamos a los Estados Unidos y volvemos a hablar de helicópteros con un apellido que es sinónimo de ellos: el Lawrence Dale Bell. Aunque no se forjó en el diseño de aeronaves, Bell se convirtió en un empresario e impulso de ellos a través de su trabajo en varias compañías.

La compañía nació en 1907 y en 1912 se asoció con su hermano Grover como mecánico. En 1913 Grover moriría en un accidente aéreo, llevando a su hermano a alejarse de la aviación. Pero terminaría volviendo cuando trabajó primero para la Glenn L. Martin Company, llegando a ser Gerente General.

En 1928 llegó a la Consolidated Aircraft alcanzando la vicepresidencia y gerencia general. En 1935, junto con 56 empleados, fundaría la Bell Aircraft Corporation y comenzaría a cosechar éxitos con aviones como los aviones P-39, P-63 y P-59, este último el primer avión a reacción contraído en los Estados Unidos.

Luego de la Segunda Guerra Mundial llevaría su nombre a la fama con el Bell X-1, el primer avión en superar la barrera del sonido. Para 1943 la compañía pondría el vuelo el helicóptero Bell 30, lo que darían las bases para el desarrollo para más aeronaves de este tipo. El primer avión de la compañía: el Bell YFM-1 Airacuda.

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