Celebremos el ‘Día Nacional de la Aviación Mexicana’

Al parecer los sueños de volar se iniciaron desde que la humanidad tuvo conciencia de ser, el vuelo de las aves inspiró con toda seguridad ese deseo de surcar los cielos. En México podemos referirnos a los antiguos pobladores, los aztecas, que incluso se vistieron de tal forma que quisieron parecerse a las aves que más admiraban, los halcones y las águilas, y de alguna forma, dejarle ver a sus enemigos que ellos también tenían esa agresividad y habilidades innatas.

Algunos otros países tienen sus leyendas y tradiciones con respecto al vuelo, e indiscutiblemente tuvieron algunos de ellos las primicias del vuelo mecánico, a través de globos aerostáticos, una de las primeras manifestaciones del ser humano para poder volar. Ya con esos antecedentes y muy seguramente por la fiebre que se inició al darse a conocer esos logros, en México también se empezó a trabajar en ese método.

Antes de que México ganara su independencia en 1821, se tiene el registro de que José María Alfaro efectuó un vuelo entre las ciudades de Xalapa y Coatepec (Veracruz)  el 18 de mayo de 1784, en un aeróstato que medía 18 varas castellanas.

De ahí los registros se pierden y no es sino hasta el 3 de abril de 1843 cuando por primera vez ondea el pabellón nacional en manos de Benito León Acosta Rubí, originario de la ciudad de Guanajuato.

Durante unos vuelos de demostración llevados a cabo por los norteamericanos hermanos Wilson que se presentaron en algunas ciudades más importantes de la República Mexicana en 1862, al solicitarse un voluntario para volar, se presentó de inmediato Joaquín de la Cantolla y Rico (25 de junio de 1829 – 20 de marzo de 1914), realizándose su vuelo el 27 de julio de 1862 y a partir de ahí sus aventuras con globos hechos por él mismo, fueron la gran noticia.

Otros más le siguieron sus pasos, Donaciano Sabino Escarreola, oriundo de Guadalajara (se tiene registro de su actividad en 1876); otro más que logró elevarse en algún tipo de artefacto fue Abraham Dávalos en 1882 y para 1894, le siguió José Sort de Sáenz y Arángulo.

Vuelo mecánico

El vuelo mecánico en “aparatos más pesados que el aire” en México tiene sus orígenes por supuesto en los planeadores, que en este caso tenemos la primera referencia en 1872, cuando Carlos Antonio Obregón realizó un “vuelo horizontal”, como se le había anunciado. Éste se llevó a cabo desde el último cuerpo de las torres de la catedral, en el Zócalo de la Ciudad de México. 

Más adelante, en 1895, el estudiante de ingeniería Luis Bringas, intentó hacer volar un aparato mecánico y escribió algunos artículos de sus primeros estudios técnicos sobre aerostación y aviación. Los que le siguieron fueron los hermanos Aldasoro, Miguel Lebrija, Guillermo Villasana y otros.

Luego de algunos desarrollos privados a partir de los años cuarenta, actualmente se sigue con entusiasmo deportivo esta actividad apoyada con aviones ultraligeros.

Para principios del siglo XX, muchos otros ilusionados inventores empiezan a gestionar las patentes para sus proyectos, muchos de ellos por supuesto fueron sólo papel, y es muy seguro que por la fantasía mostrada y los tamaños, nunca llegaron a ser construídos, sin embargo, hubo otros que pasaron de la teoría a la práctica y destinaron importantes recursos para ver sus sueños hechos realidad, aunque por supuesto el éxito fue muy relativo.

Contenido presentado en Buenos Aires, Argentina, por representantes de la Federación Internacional de Estudios Históricos, Aeronáuticos y Espaciales (FIDEHAE) después del primer Congreso Internacional de Historia Aeronáutica y Espacial realizado en México.

La aviación privada y ejecutiva

La aviación privada en nuestro país tal como la conocemos ahora, se inicia con la importación de máquinas francesas, un Voisin y un Blériot XI. En el caso del Voisin, se lleva a cabo un vuelo sobresaliente el 8 de enero de 1910, cuando el deportista Alberto Braniff, realiza lo que se considera el primer vuelo motorizado, tripulado y completamente controlado en México, al despegar desde los campos de Balbuena en su avión que tenía un motor ENV de 60 caballos de fuerza.

Es digno de hacerse notar que este vuelo se realizó a una altitud no lograda hasta entonces, pues la Ciudad de México se encuentra a 7,335 pies sobre el nivel del mar. El segundo avión  privado en llegar fue un Blériot XI, importado por el industrial de origen francés Ernesto Pugibet que llegó a México el día 7 de ese mismo enero. No es sino hasta después de 1920 que esta actividad se empieza a desarrollar lentamente, cuando algunos pilotos adquieren aparatos militares ya desahuciados y los restauran para sus propios intereses.

A partir de ahí esta actividad ya no se detiene y para el año 2015 la aviación ejecutiva ocupa el segundo lugar a nivel mundial con un promedio de 870 aviones de todos los tamaños; con respecto a la aviación privada, el número de aparatos en servicio va más allá de las 2,400 aeronaves.

La aviación militar

Esta actividad tiene sus orígenes en 1909 cuando el gobierno del general Porfirio Díaz envía a Francia a tres oficiales del cuerpo de ingenieros a estudiar aerostación y aviación: los capitanes Alducín, Nicolás Martínez y Federico Cervantes, quienes a su regreso rindieron su informe y posteriormente prestaron importantes servicios. Otro importante hecho que ayudó a cambiar la mentalidad hacia el empleo del avión en acciones militares, fueron las exhibiciones de la Moisant Intenational Aviators, unas realizadas en febrero de 1911 que se presentaron en Monterrey, Ciudad de México y Veracruz, y otras llevadas a cabo en noviembre de ese mismo año.

De las exhibiciones de febrero, lo más sobresaliente fue la demostración que hicieron los pilotos Roland Garros y René Barrier de la utilidad del aeroplano para lanzar bombas, que en ese caso fueron manzanas lanzadas contra puestos de artillería que habían sido “escondidos” convenientemente. En las exhibiciones de noviembre, se destacó el hecho que el piloto George Dyot, en un lance de audacia invitó a volar al entonces primer presidente constitucional de México, Francisco I Madero, en su Deperdussin y este aceptó gustoso, convirtiéndose con este hecho, en el Primer Jefe de Estado en funciones que voló en un avión en el mundo.

De aquí se desprende que posteriormente el gobierno enviara en 1912 a la Moisant School a los “cinco primeros” mexicanos a estudiar y graduarse de aviadores. Asimismo, se hizo la compra de seis aviones, el primero de los cuales llega a Torreón en agosto de 1912. Posteriormente, mientras los movimientos armados después de la Revolución Mexicana se desarrollaban cobrando gran cantidad de vidas, la aviación tuvo un limitado pero importante papel al ser empleada por ambos bandos para reconocimientos, enlace y bombardeos.

Al ser una actividad necesaria en el desarrollo de los países, la aviación militar siguió creciendo hasta convertirse en una Fuerza Aérea de respetables proporciones, de la cual el 5 de febrero de 1915 se considera como el antecedente de su nacimiento, cuando el jefe del entonces Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza, emite un Acuerdo para la creación del “Arma de aviación militar”. Desde entonces y gracias a ella, ningún gobierno electo ha sido destituido por la fuerza, pues ha ayudado a sofocar múltiples rebeliones de origen territorial, militar y religioso.

Aparte de las acciones anteriores, esta arma tuvo una distinguida participación durante la Segunda Guerra Mundial al enviar a combatir en el pacífico junto con las fuerzas aliadas a su Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana formada por el Escuadrón Aéreo de pelea 201.

Aviación Comercial

El desarrollo de la aviación militar siguió su curso imparable pero nunca lejos ni separado de la aviación civil y comercial, de tal forma que el primer avión concebido para fines comerciales y de pasaje llegó para el servicio militar en 1920, éste fue un primer Junkers F-13 en su versión comercializada en Estados Unidos como Junkers Larsen  JL-6, posteriormente llagaría otro que vería acción armada durante la Rebelión Delahuertista en 1923.

Los esfuerzos para impulsar la aviación comercial se iniciaron en septiembre de 1920, cuando el gobierno recibió varias solicitudes para establecer servicios de transporte aéreo y para organizar la  llamada Mesa de Navegación Aérea. Para ello se llamó a Juan Guillermo Villasana, quien estableció junto con sus colaboradores las “bases para el establecimiento de las líneas aéreas de navegación de servicio público”.

A partir de ahí esta actividad ya no se detiene. Para el año 2015, la aviación comercial ejecutiva ocupa el segundo lugar a nivel mundial con un promedio de 870 aviones de todos los tamaños; con respecto a la aviación comercial privada, el número de aparatos en servicio va más allá de las 2,400 aeronaves.

Cabe destacar que la primera compañía formada con intereses  mexicanos y norteamericanos fue la Compañía Mexicana de Transportación Aérea, S.A. El 12 de julio de 1921 se firmó el contrato correspondiente y para el 30 de agosto de ese mismo año, se efectuó el primer vuelo con un avión Lincoln Standard, despegando del hipódromo de la Condesa con destino a Tampico y llevando como piloto al señor C.V. Pickup. La aeronave transportaba correo y al primer pasajero de pago, el señor Humberto Jiménez. Esta empresa  posteriormente se llamó Compañía Mexicana de Aviación.

En 1928 se creó el Servicio Aéreo Federal con seis aviones Stinson SM-1B, con personal militar para volar la ruta México-Laredo y tenían como misión principal el correo aéreo.

A lo largo del tiempo las compañías de aviación comercial han sido muy variadas y de todos tamaños, actualmente esta actividad está muy extendida y la flota mexicana es muy grande, con más de 250 aparatos en operación.

Ala Rotativa

La aviación de ala rotativa tiene sus orígenes en México en la fecunda mente de Juan Guillermo Villasana López, pionero que inició sus experiencias aéreas en 1909 y que posteriormente brillaría como inventor, constructor de aviones e ingeniero aeronáutico. Construyó su primer helicóptero en 1923 en dos versiones, aunque su aparato no tuvo el éxito que esperaba, si dejó el precedente que ese aspecto de la aviación también estaba siendo atendido con diligencia.

A partir de los años 50 muchos tipos de helicópteros han surcado el cielo del Anáhuac, desde los más pequeños, hasta los más grandes y han prestado excelentes servicios tanto como transporte particular, comercial, militar y policial.

Fuerzas Policiales

Muchos de los gobiernos estatales en México cuentan con elementos policiales dotados de aviación, tanto de ala fija como de ala rotativa, destacándose entre ellos la Policía Federal Preventiva, la cual tiene más de 120 aeronaves que son constantemente empleadas en apoyo a sus actividades en contra de la delincuencia.

La industria de la aviación en México

Ésta tuvo sus orígenes durante los difíciles años posteriores a la Revolución Mexicana, en donde los movimientos armados y combates entre facciones eran recurrentes. El 15 de noviembre de 1915 se crean los TNCA, Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas y dejaron una tradición de excelencia dado que sus productos eran de muy buena calidad, tanto aviones, motores, hélices y demás componentes.

En los dos últimos años esta industria en donde operan más de 238 empresas, ha tenido un crecimiento del 10%, lo que representa un promedio superior al mundial, colocándose en el 10° lugar como proveedor de componentes para el mercado de los Estados Unidos, mientras que en el 2009 se ubicó como el quinto mayor abastecedor de la Unión Europea.

México como país progresista, tiene muy altas sus esperanzas en el constante crecimiento de su aviación y apoyados en su rica historia, espera seguir compitiendo con distinción en el mercado mundial.

Crédito fotos: Archivos SMEAL y Federación Internacional de Estudios Históricos, Aeronáuticos y Espaciales.

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