El piloto de seis presidentes

Fiel a su formación castrense guardó con celo los detalles de esos viajes con seis presidentes de la República. Los gustos, extravagancias, pasatiempos y charlas con los Ejecutivos nunca fueron revelados, ni siquiera a su familia. Tal vez por eso mantuvo el mando en los aviones presidenciales “El Zarco”, “Quetzalcoatl” y el “Benito Juárez”.

Al General de División Leonardo Roberto Chiapa Aguirre lo alcanzó la edad de jubilación obligada en el sexenio del presidente Vicente Fox. Era tiempo de retirarse, tal vez de escribir o compartir sus anécdotas, pero de súbito su mente le jugó una paradoja, como si asumiera otra vez la disciplina militar. Comenzó a olvidar las cosas y después lo acogió  el Alzheimer, cuya enfermedad le permitía regresos leves para ver a sus familiares y, eventualmente, enojarse consigo mismo por su estado médico.

Con su partida también quedaron selladas sus charlas al aire con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, “uno de los mandatarios que gustaba de viajar en cabina y compartir anécdotas con la tripulación, especialmente con mi padre, pero nunca supimos detalles de esas pláticas o de las misiones presidenciales”, cuentan Mónica y Enrique, hijos del general Chiapa, fallecido el 8 de diciembre de 2014.

El viaje del ex presidente Salinas de Gortari en cabina solo era posible por la confianza que tenía el jefe del Estado Mayor Presidencial hacia el general Roberto Chiapa, por su disciplina en la organización y cuidado de peso y horario de la aeronave.

Para el General todo era precisión. Una ocasión todo estaba preparado para abordar el “Benito Juárez” para uno de los viajes del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, pero de pronto el general Chiapa descubrió que cargaban naranjas en Boeing 757 para la elaboración del jugo del presidente.

“No me da el peso de despegue y se van para abajo las naranjas”, dijo el general al personal del presidente y bajaron las naranjas. Estaba pendiente de todo, dice su hijo Enrique Chiapa, piloto comercial.

Oriundo de Empalme, Sonora, Chiapa es reconocido en las filas del Ejército Mexicano por su trayectoria y por pilotear los aviones presidenciales con Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León.

Su salida forzada ocurrió en el 2000, a la llegada del presidente Vicente Fox Quesada, surgido del PAN.

Chiapa cumplió 65 años de edad y entonces abrigó la jubilación. Lamentablemente, dice César Gutiérrez Priego, hijo del general fallecido Jesús Gutiérrez Rebollo, la trayectoria del general Chiapa no ha sido reconocida con un homenaje y eso se debe a que la Secretaría de la Defensa Nacional “ha dejado de ser una institución militar para convertirse en una unidad política, en donde los altos mandos deciden a quien homenajear y a quien no”.

Celia Vivas recorre los rincones de ese cuarto, el espacio privado de su esposo. Su mirada se clava en fotografías que penden de las paredes, insignias y medallas protegidas por una vitrina, y después su ojos descansan en aquella mesa donde reposa la gorra del piloto presidencial y la réplica del “Francisco Zarco”, un DC6 entregado a la aerolínea SAS en marzo de 1948 para formar parte del Escuadrón de Transportes Pesados (ETP) de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) con matrícula ETP10001.

Fue el primer DC6 recibido y operado por la FAM bautizado con el nombre del famoso periodista y legislador del Congreso Constituyente de 1857, y de hecho el avión fue asignado para transportar a los periodistas a las giras del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, como la que realizó por Centroamérica  y donde también participaron el DC6 “Morelos” y el DC3 “El Mexicano”. 

“El Mexicano”, un Douglas DC-3, fue adquirido por el ex presidente Miguel Alemán Valdés y el siguiente presidente Adolfo Ruiz Cortines lo cambió por un DC-6 al que nombró “Francisco Zarco”, dice Enrique Chiapa Vivas, operador de un Boeing 787 en vuelos comerciales e hijo del general Chiapa El General fue comisionado para para apoyar la campaña del entonces candidato Gustavo Díaz Ordaz y cuando obtuvo el triunfo para el periodo 1964-1970, dicen que el presidente electo pidió que lo mantuvieran en la tripulación de los aviones. Su función era mover a la prensa a los sitios donde Díaz Ordaz acudía a pedir el voto y al ganar la presidencia continuó con su labor de llevar a la prensa en el DC-6.

El “Francisco Zarco” era un avión multi misiones porque transportaba personal y carga y se utilizaba de acuerdo a las necesidades. “Ahí va el Tango Papa (TP)”, decían los pilotos de de la FAM cuando veían al general Chiapa surcar los aires.

“Si el presidente Díaz Ordaz salía de gira oficial viajaba en un DC-9, dependiendo la distancia. Cuando el trayecto era largo entonces el avión ‘Francisco Zarco’ lo enviaban antes con toda la prensa, pero para asuntos personales la aeronave se acondicionaba a tipo ejecutivo, por eso era multi misiones.

“Así ocurrió en todo el sexenio de Díaz Ordaz y con su sucesor Luis Echeverría aunque en ese sexenio (1970-1976) también voló otro avión, el BAC-111, pero no fue por mucho tiempo ya que no tenía la autonomía necesaria, el rendimiento ni las horas de vuelo, pues era más ejecutivo, era un Jet.

“Es un tipo DC9, en configuración comercial es para 80 pasajeros, un avión de cache y ya no había necesidad de que pidieran el avión de Aeroméxico. El General Chiapa voló 700 horas en ese avión”, recuerda su hijo Enrique.

Con ese inicio profesional y el acercamiento con los presidentes en turno habría razones para pensar en la comodidad económica de la familia Chiapa Vivas, pero ocurría lo contrario, dice Celia, esposa del general Chiapa.

“No es un secreto que anteriormente el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana y la Armada estaban mal pagadas. Los sueldos, los salarios eran muy raquíticos, por eso le pedía que buscará una mejor oportunidad en el aspecto profesional. 

“Muchos pilotos de la Fuerza Aérea se estaban yendo y más cuando estalló la huelga de Radio Aeronáutica Mexicana Sociedad Anónima (RAMSA). En ese entonces varias líneas aéreas como Mexicana de Aviación pidieron que personal de la Fuerza Aérea volará los aviones comerciales y muchos aprovecharon para cambiar de trabajo, pero Roberto no quiso”, dice Celia Vivas.

En agosto de 1978 el gobierno federal canceló la concesión a RAMSA para prestar los servicios de tránsito aéreo y para el 12 de octubre de ese mismo año, en medio de una crisis en RAMSA, que amenazó con paralizar los servicios a la navegación en el espacio aéreo, se creó el organismo público desconcentrado Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM). 

RAMSA tenía los servicios de control aeroportuario en 20 terminales aéreas y de aproximación en 10. Contaba con 50 estaciones de radiocomunicación y de meteorología, por eso cuando sus trabajadores estallaron la huelga varios pilotos castrenses son llamados a pilotear aviones comerciales.

Chiapa se mantuvo al lado de los aviones presidenciales y continuó como responsable de El Zarco pero en 1977 el gobierno federal compró un Boeing 727 y un año después, en diciembre de 1978, El Zarco se accidentó en Omaha, Nebraska, Estados Unidos. 

La historia cita que el avión se destruyó al intentar despegar con la pista cubierta de hielo; sus alas no pudieron mantenerse volando y se desplomó al final de la pista en cuyo percance fallecieron los seis pasajeros, todos integrantes de la tripulación. 

El general Chiapa voló el Francisco Zarco primero como copiloto y después como  comandante del mismo con el presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), y finalmente con el presidente José López Portillo pasó como comandante de la tripulación de dos aviones 727 que adquirió la presidencia para vuelos del Ejecutivo y otro para la comitiva. López Portillo nombró a estos aviones Quetzalcoatl 1 y 2.

Esos aviones continuaron volando con López Portillo y casi hasta fines del sexenio de Miguel De la Madrid Hurtado (1982-1988) porque un año antes de terminar su gestión el gobierno adquirió el Boeing 757 al que llamó “Presidente Benito Juárez”. 

De la Madrid usó muy poco ese avión en cambio Carlos Salinas lo voló todo su sexenio, también Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón pero ahora el presidente Enrique Peña Nieto adquirió un Boeing 787 con la diferencia de que tiene mejor rendimiento en potencia, alcance, mayor carga, capacidad de pasajeros; es un avión para vuelos trasatlánticos, intercontinentales, dicen pilotos especialistas. 

La tecnología de estos aviones, dicen especialistas en la materia, rompieron con el romanticismo de las primeras aeronaves utilizadas para viajes presidenciales.

Chiapa perteneció a la generación de pilotos que tomaban los controles, viraban, pilotaban, actualmente basta con ingresar los datos a una computadora para operar el avión.

“Ahora puedo despegar el avión 200 pies sobre el terreno, con piloto automático ingresado y sólo cuido que la aeronave vaya haciendo lo que yo indiqué. Si hay alguna emergencia lo vuelo sino el avión va solo. 

“Hoy los aviones están capacitados para aterrizar solos, basta con programar su aproximación y si el aeropuerto cuenta con la facilidad el avión puede aterrizar completamente sin meter las manos y desalojar solito en la calle de rodaje que tu le pongas y le programes”, dice Enrique Chiapa.

El general Chiapa realizó su primer vuelo el 12 de diciembre de 1956 pero el nació para volar y eso lo sabemos quienes somos pilotos o que fuimos instructores. Sabemos que hay dos tipos de pilotos: los que nacen para volar y los que se hacen pilotos, el general nació para volar, dice contundente el capitán Alan Luna Alatorre.

En diciembre pasado luego de volar más de 13 mil horas en 9 equipos diferentes, el general Chiapa entregó las alas y el equipo de vuelo.

General Leonardo Roberto Chiapa Aguirre, Ingresó al Ejército y Fuerza Aérea Mexicana el 6 septiembre de 1956, se retiró por edad límite el 1 de diciembre de 2000, murió el 8 de diciembre de 2014 en el Hospital Central Militar, voló un total de 2609 horas en el B757/225, recorrió la mayor parte del espacio aéreo mexicano, visitó más de 55 países y más de 100 ciudades de todo el mundo, voló más de 20 mil horas en 9 equipos diferentes, fue agregado militar y aéreo en la embajada de México en Gran Bretaña.

Con información de Justino Miranda, fotos de Tony Rivera

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