Fue un privilegio volarte: ¡Felicidades Boeing 737!

Quienes hemos tenido el privilegio de volar esta aeronave, podemos decir que participamos en la historia de la aviación y aprendimos de los errores que ocasionaron dos fatídicos accidentes que, a su vez, originaron la puesta en tierra de toda la flota 737 lo cual trastornó la actividad industrial a nivel mundial por un par de días.

A su servidor le tocó la maravillosa experiencia de volar en los equipos Boeing 737 en sus variantes -200, -300 y 400 cuando recién ingresé a la aviación comercial. De suyo, fue una experiencia extraordinaria, pero también complicada, pues solamente conocía la forma de navegación convencional (obtenida anteriormente en el Douglas DC-9) para luego dar un brinco generacional al mundo del Sistema Electrónico de Instrumentos de Vuelo (EFIS). 

Aquí quiero saludar y agradecer a dos grandes personas quienes hicieron de la experiencia de conocer y comprender el EFIS, el Flight Management Computer (FMC) y la interacción de todo ello con el Mode Control Panel (MCP) a dos jóvenes ingenieros que hicieron de esta experiencia algo muy asequible; me refiero a Arturo Plata y Víctor Hernández, a quienes les agradezco y aprecio los días y horas en que nos ayudaron a comprender los “por qués” y “cómos” del Boeing 737.

Años después, tuve la fortuna de conocer y volar el 737-700 nombrado en ese entonces “Next Generation”, llamado así porque se eliminaba el uso de las pantallas de tubos de rayos catódicos para dar paso a las pantallas de cristal líquido LCD, además de otras mejoras como motores con mayor empuje, niveles de vuelo hasta 41 mil pies de altitud y navegación satelital GPS; se había acabado la época de la navegación inercial.

Aquí también saludo a los estimados colegas a quienes conocí en el paso de esta gran etapa y que semana tras semana leen estas líneas. A nosotros nos tocó el primer gran “brinco” generacional cuando pasamos de la serie Original/Classic (-200, -300, -400 y -500) al 700 Next Generation (en México no se llegó a tener la serie 600). Estuvimos allí cuando la aviación estaba cambiando y nosotros cambiamos con ella.

Aprendimos que el engelamiento puede ser severo y cómo prevenirlo después de que, en 1982, un 737-200 de Air Florida impactara en el río Potomac después del despegue con todo el sistema de calentamiento y anti-hielo en cortado (apagado). Aprendimos mucho de aquellos fatídicos accidentes del United 585 en Colorado Springs (1991) y el de US Airways 427 sobre Pittsburgh (1994), donde una falla en el Power Control Unit (PCU) deflectó en su totalidad el estabilizador vertical, llevando a la pérdida de control muy cerca del terreno.

Aprendimos una nueva técnica en el descenso de emergencia después de que un Boeing 737 de Silkair en Indonesia (1997) sufriera falla estructural al efectuar la maniobra erróneamente y se desprendiera parte del fuselaje a 35.000 pies. También, nos recordaron lo que sucede a una aeronave cuando no está correctamente configurado para el despegue, tal como sucedió con el Boeing 737 de la argentina LAPA en 1999.

Recordamos las implicaciones de no entender y atender la alarma de presurización como lo sucedido en 2005 a un 737-300 de Helios Air que impactó en Grecia. Otros tantos donde la desorientación espacial y la falta de adiestramiento para corregir una actitud inusual estuvieron presentes.

Ahora, es justo recordar y agradecerle al Boeing 737 el número de aerolíneas que han mantenido esta aeronave en su flota, así como aquellas que iniciaron sus operaciones dando oportunidad a tantos pilotos de experimentar el vuelo en esta extraordinaria aeronave que ha producido compañías exitosas y a otras la ha ayudado a salir de malos momentos. Les toca a las nuevas generaciones platicarnos la experiencia de volar los 737 MAX. ¡Felicidades y vuelos seguros para todos!

Foto: André Du-pont/Wikipedia

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