JetBlast: ¿Diversión o peligro?

Admitámoslo, todos hemos visto aquellos videos donde la gente sale disparada por los aires detrás de una cerca cuando un avión despega de la famosa isla St Maarten, alguna vez nos pasó por la cabeza qué se sentirá estar detrás de ese Jet Blast, sin embargo, fuera de broma y a pesar de los múltiples señalamientos que indican mantenerse alejado, podría resultar en un entretenimiento muy peligroso, inclusive mortal.

El Jet Blast o Jet Efflux Hazard se define como los peligros asociados con la fuerza de explosión generada detrás de un motor a reacción. El peligro existe cada vez que un motor a reacción está en funcionamiento, pero aumenta y se extiende sobre un área mayor y a mayor distancia detrás del motor, en configuraciones de alta potencia del motor al rodar, antes y durante el despegue, y durante la actividad de mantenimiento del motor. La explosión del jet no es broma, ya que especialmente durante el despegue, esos vientos calientes pueden superar las 200 mph.

El caso preocupante es el de los visitantes que acuden en masa a la playa de Maho, adyacente al aeropuerto, para fotografiar aviones que pasan a muy baja altitudes y a pesar de los carteles publicados que advierten a los visitantes sobre los efectos de la explosión de los motores del avión. La pista es particularmente corta, y el aeropuerto se encuentra entre las montañas y la playa, lo que hace que los aviones asciendan y desciendan muy cerca de las multitudes de personas temerarias reunidas en espera a ser lanzadas por el fuerte flujo de las turbinas.

También conocido como surf en la cerca, el peligro aquí no radica únicamente en los vientos generados por el avión, sino también con los restos de la pista que pueden levantar.

Si bien es raro que las personas mueran por las explosiones de los aviones, ha habido muchas lesiones. El año pasado, la explosión de un avión que partía de la isla griega de Skiathos hacia Inglaterra golpeó a los espectadores con arena, piedras y otros escombros, antes de correr a refugiarse.

En 2015, tres turistas fueron hospitalizados por la explosión de un avión de Air New Zealand que despegaba de las Islas Cook en el Pacífico Sur. Los turistas fueron arrojados al suelo; uno quedó inconsciente.

En otra historia, en los titulares del 2017, la tragedia hacía presencia en la isla, la neozelandesa Gayleen McEwan, de 57 años, que se quedó boquiabierta por la explosión de un Boeing 737 que partía de St. Maarten hacia Trinidad,. McEwan, que estaba de vacaciones en la isla caribeña, se golpeó la cabeza contra las rocas cercanas y sucumbió a sus heridas poco después.

El consejo que rezan todos los carteles a la vista es simple: manténgase alejado de la explosión de un jet. Hay diversión en otro lado. Así que todo corre bajo su propio riesgo.

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