La historia de Mary Ellis, la “Aviadora de la Niebla”

En un contexto contemporáneo en el que el papel de la mujer va tomando cada vez más fuerza, podemos llegar a encontrar tesoros escondidos en la historia, mujeres que fueron un emblema de audacia, valor y profesionalismo desde hace varias décadas. Ya en la Segunda Guerra Mundial, distintas mujeres participaron como pilotos, mecánicos y controladoras aéreas, aunque su trabajo no fue ampliamente reconocido.

Mary Ellis fue una de las últimas sobrevivientes pilotos del famoso avión Supermarine Spitfire que participó en la Segunda Guerra Mundial y que salvó Inglaterra de la ocupación del Tercer Reich. Ellis se unió a la Air Transport Auxiliary (ATA) en 1941 después de escuchar un anuncio para mujeres piloto en la radio de la británica BBC para volar aviones desde la fábrica hasta las bases donde debían desplegarse.

En aquella época, casi una de cada 10 de las 168 mujeres miembros de la ATA fueron derribadas durante la guerra, incluida la pionera de la aviación Amy Johnson.

Los inicios de Mary Ellis

Cuando ella era niña, su padre pagó a un circo volador para llevarla en un vuelo de placer en un emplemático Havilland 60 Moth. Sin lugar a dudas eso sellaría su destino y así, su pasión por el cielo y la aeronáutica, lo que la llevó a tomar lecciones de vuelo en el aeródromo de Witney, Inglaterra.

Cuando estalló la guerra, una licencia de vuelo y esa experiencia la convirtieron en la candidata adecuada que le permitió unirse a las filas como piloto calificada por la ATA. Desde ese momento se entregó a su labor surcando los cielos entregando todo tipo de aeronaves como los potentes Spitfires, equipos jets y bombarderos de la época hacia las líneas del frente durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, de entre más de 1000 aviones que voló en esa época, su favorito siempre fue el Sptifire, ella decía a través de sus memorias que “…me encanta, es el favorito de todos, creo que es un símbolo de la libertad”.

Y como muchas otras pilotos, tuvo que demostrar su valía frente a todas las personas que cuestionaban la habilidad de las mujeres en el aire, esas historias también eran sus favoritas, en especial aquellas donde en una base de la Royal Air Force (RAF), el equipo de tierra se negó a creer que ella era la única piloto de un bombardero Wellington bimotor que acababa de aterrizar, algunos de ellos incluso se acercaron a buscar al piloto masculino que seguramente estaba escondido en el avión. Sin embargo, Ellis demostró que su 1.57 metros de estatura era más que suficientes cuando el talento se trae en la sangre y que ellas también podían volar los aviones para hacer el trabajo que debían hacer.

Las “Attagirls”, como se las denominaba, casi siempre volaban solas y con instrumentos rudimentarios; se guiaban a través de mapas y siguiendo ríos o líneas de ferrocarril, enfrentando escenarios de peligro por los constantes ataques de pilotos bien entrenados de la Luftwaffe y los enormes globos de bombardeos que flotaban por todo el sur de Inglaterra. Estas y tantas cosas más debían enfrentar para poder llevar los aviones hasta su punto final donde serían volados por los pilotos de combate.

Sin artillería a bordo del avión y sin un casco de comunicaciones, entre los riesgos que tomó, Ellis tuvo que realizar medidas evasivas para evitar una bomba voladora nazi conocida como “doodlebug” por su sonido particular. Realizó un aterrizaje forzoso cuando el tren de aterrizaje de su Spitfire se atascó. Volar entre aviones con marcas negras de esvástica a su lado quienes quedaban asombrados por sus rubios rizos ya que ella no volaba con casco alguno.

También rozó las balas con su avión en un cruce con fuego amigo, y se ganó el sobrenombre “The Fog flyer” (la aviadora de la niebla) cuando aterrizó en una pista entre densa niebla al mismo tiempo que un Spitfire de combate aterrizó en la misma pista desde la dirección opuesta.

En total, Ellis voló más de 1.000 aviones de combate de 76 tipos, incluidos 400 Spitfires, entre más de 200 aeródromos británicos desde 1942 hasta el final de la guerra en 1945. Actualmente, resulta impresionante que de acuerdo a cifras de la Boeing y de la Sociedad Internacional de Mujeres Pilotos de Líneas Aéreas tan solo el 0.6 por ciento de los pilotos del mundo son mujeres.

Por ello es importante reconocer y recordar el trabajo de estas pioneras que participaron en la industria aeronáutica, ayudando a fortalecerla y trabajando de la mano con el sexo masculino para poder brindar un importante y noble servicio a la sociedad con un toque y entusiasmo femenino.

Arriba en el aire estas por tu cuenta. Y puedes hacer lo que quieras. Volé 400 Spitfires y de vez en cuando tomaba uno e iba a jugar con las nubes. Me gustaría hacerlo todo de nuevo. Había una guerra, pero por todo lo demás fue absolutamente maravilloso”. 

Hace un par de semanas, Marry Ellis (1917-2019) se despidió de este mundo, en su casa, a la edad de 101 años. Transponder 1200 siempre la recordará. ¡Vuela más alto!

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