‘La psiquis desfragmentada de un Piloto’; accidente 4U9525 de Germanwings

Uno de los pocos accidentes en la historia de la aviación comercial en donde el piloto es quien, deliberadamente, impacta su propio avión ocurrió la mañana del martes 24 de marzo del 2015. El vuelo de Germanwings 4U9525 desaparecería de los radares (09:41 UTC), cuando se encontraba cubriendo la ruta entre Barcelona y Dusseldorf.

Nadie creería que a bordo de esa aeronave se encontraba un Primer Oficial, deprimido y con ganas de suicidarse… prácticamente un ‘kamikaze’. Preocupantemente, nadie se dio cuenta de su padecimiento, su enfermedad, a pesar de los “rigurosos” proceso a los que son sometidos médicamente los Pilotos Aviadores en todo el mundo.

El martes 24 de marzo del 2015 un Airbus A320 matrícula D-AIPX, transportaría a 144 pasajeros y seis miembros de la tripulación del Aeropuerto Internacional de Barcelona hacia la ciudad alemana de Dusseldorf cumpliendo el vuelo 4U9525 que transcurrió con normalidad, hasta que a las 09:41 UTC, el avión desapareció de los radares.

Andreas Lubitz, el Primer Oficial y único responsable de este accidente inició su plan justo después de que el capitán al mando saliera de la cabina –aparentemente al baño-, y fue cuando Lubitz se encerró para iniciar un rápido descenso cuando se encontraban volando a un nivel de vuelo de 38,000 pies a unas 30 millas náuticas al sureste de Marsella. El contacto se perdió a uno 6,800 pies aproximadamente a las 10:41 LT (09:41 UTC). El avión fue impactado contra los Alpes Franceses.

Las investigaciones posteriores al accidente revelaron muchos datos inquietantes sobre la condición mental de Andreas Lubitz. Tan sólo dos semanas antes del accidente, un médico particular habría recomendado al Primer Oficial el internamiento en una clínica de rehabilitación por los trastornos psicológicos que sufría. Pero esto nunca ocurrió.

Durante la última semana del accidente, Andreas Lubitz investigó todos los posibles escenarios y mecanismos para el cierre de la puerta de cabina; su intención fue premeditada y con un solo fin. Pero ¿por qué no lo hizo solo? En ocasiones anteriores, se negó dos veces a la revalidación del certificado médico en abril del 2009 por el centro de medicina aeronáutica de Lufthansa, debido a la depresión y medicación para su tratamiento.

Los escenarios del accidente apuntaban hacia un suicidio cometido por Lubitz y no hacia algún error humano o falla mecánica del aparato. El martes 10 de enero del 2017, la fiscalía alemana cerro el caso del accidente de Germanwings, concluyendo que el Primer Oficial fue el único responsable de la catástrofe aérea. Mientras tanto las agencias aeronáuticas que investigaban el caso, determinaron lo mismo.

Es ahí cuando comenzaron las interminables dudas sobre los mecanismos que emplean las agencias de medicina aeroespacial para determinar el APTO o NO APTO, del personal técnico aeronáutico. Se encontraron decenas de inconsistencias en los procesos y se dio a conocer que muchos pilotos sufren de fuertes de depresiones que en la mayoría de los casos no son tratadas, por miedo a ser medicados e imposibilitados de volar.

Cuando un tripulante es seleccionado por alguna compañía aérea –en algunos casos- es sometido a una batería de pruebas psicológicas que permiten conocer su nivel cognitivo, de percepción, rasgo de personalidad, aspectos intelectuales, y otros más. A través de una entrevista se examina el equilibrio emocional y cómo este interactúa en su esfera familiar, afectiva, social y laboral.

A pesar de haber sido seleccionado adecuadamente y calificado como APTO, a lo largo de su vida podría sufrir episodios de ansiedad, a consecuencia, por ejemplo de: divorcios, pérdidas de seres queridos, poca tolerancia a la frustración, agresividad excesiva o bien tendencia a bloquearse bajo la presión de la operación de un vuelo.

Según las notas periodísticas, días antes del accidente, escribió una carta a su terapeuta diciéndole que hacía tiempo que no lograba conciliar el sueño y, que, además, su capacidad visual estaba disminuyendo. Esta es una clara evidencia de que el piloto necesitaba ayuda psicológica inmediata, la carta revelaba la inestabilidad emocional por la que estaba transitando. También hubo evidencias que había dejado de administrarse los medicamentos psiquiátricos que acostumbraba.

La escultura SonnelKugel, que significa “esfera de sol”, fue inaugurada pocos meses después del accidente, para recordar a las víctimas del accidente en el punto exacto donde el avión impactó.  Mi interpretación –sin ánimos de disminuir la simbología de la edificación- es un claro espacio que representa la psiquis desfragmentada de un piloto en el momento del accidente.

Continúan habiendo muchas preguntas en el aire sobre el caso, entre ellas aún nos cuestionamos las siguientes:

  • ¿Cuáles fueron los últimos resultados psicológicos y psiquiátricos de Andreas Lubitz?
  • ¿Por qué su terapeuta no reveló a tiempo esta última carta a la aerolínea?
  • ¿Qué tan confiables son los exámenes psicométricos de nuevo ingreso y de control para el personal aéreo?

Los restos de la aeronave se localizaron aproximadamente en las coordenadas N44.280 E6.439, a unos 5,250 pies de elevación. No hubo supervivientes.

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