1973: Cuando el Concorde persiguió un eclipse solar

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Los eclipses solares son un espectáculo natural que pocos han podido disfrutar, pero sin duda, la mejor experiencia la han tenido quienes persiguieron uno a bordo de prototipo del Concorde. Un 30 de junio de 1973 un grupo de científicos británicos y franceses a bordo del avión supersónico se dieron a la tarea de seguir el eclipse y así recabar datos para estudios de diferentes áreas.

El Concorde tuvo su primer vuelo cuatro años antes, en 1969 y estaba próximo a concluir su programa de pruebas. El mundo estaba próximo a ver volar la aeronave que llegaría a los cielos para marcar varios hitos. Al mismo tiempo, se acercaba el segundo eclipse más largo de la historia. Se esperaba que el evento del 30 de junio de 1973 pudiera apreciarse hasta 7 minutos y 4 segundos en el desierto de Sahara.

Con ese evento próximo, el grupo de investigadores vio la gran oportunidad de utilizar el Concorde para seguir la sombra de la luna. La velocidad del avión supersónico les daba la posibilidad tener un acercamiento único. Fue entonces que no perdieron la oportunidad de solicitar el uso del Concorde 001 para los fines científicos.

Del lado británico el científico John Beckman solicitó utilizar el prototipo 002 que estaba desarrollando el Reino Unido. Sin embargo, debido a el retraso en el programa de pruebas fue rechazado.  En la parte continental, en mayo de 1972, el astrónomo Pierre Léna le propuso al Piloto de pruebas de Aérospatiale, André Turcat, la especial misión.

El plan era el siguiente: Una vez que el avión supersónico se acercara a su altitud máxima comenzaría a descender para interceptar la sombra de la luna sobre el noroeste de África. A partir de este punto comenzarían a ir a la misma velocidad lo que permitiría al Concorde “perseguir” el eclipse durante un largo tiempo. Lo anterior daría oportunidad a que los científicos analizar la corona solar etérea, el efecto de la luz solar en la oscuridad atmosférica. Además, revisarían el breve destello rojo de la cromosfera, una región estrecha alrededor del sol que generalmente se lava con la fotosfera mucho más brillante.

Tras esa explicación, el Piloto Turcat aceptó complacido y presentó la idea a sus jefes en Aérospatiale quienes dieron el visto bueno y asumieron los costos de la misión. El Piloto de pruebas y el Ingeniero Jefe de navegación, Henri Perrier, comenzaron a preparar los detalles para cumplir con la hazaña. Después de varios análisis se decantaron por despegar desde Gran Canaria al momento en el que el eclipse cruzara Sudamérica. Para su aterrizaje se eligió Chad, país que incluso acordó cerrar su espacio aéreo.

Ahora bien, para poder lograr y aprovechar la odisea fue necesario realizar algunas modificaciones al Concorde. Considerando que el eclipse estaría justo sobre ellos, instalaron cuatro “Ojos de buey” en el techo. Además, diseñaron un aparato para poder tomar fotografías a través de ellos. Se realizaron ajustes para que las ventanas y puertas pudieran resistir la diferencia de presión y altas temperaturas generadas por la velocidad del avión supersónico.

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Calentado los motores del Concorde 001

Todo respecto al Concorde quedó listo en febrero de 1973, cuatro meses antes de que el eclipse solar llegara. Fue así como llegó el 30 de junio y a las 10:08LT los cuatro motores Olympus 593 del Concorde 001 se encendieron en el Aeropuerto de Las Palmas en Gran Canaria. A bordo del avión supersónico iban el francés Léna, el inglés Bekcman y otros 7 científicos; por supuestos en los mandos estaba André Turcat.

Volando a Mach 2 el Concorde 001 interceptó la trayectoria con una diferencia de solo un segundo. Una vez logrado este punto, se mantuvieron bajo la sombra del eclipse durante 74 minutos en los que tuvieron una experiencia única. Cabe señalar que, aunque el avión podría haber volado más tiempo, se vieron limitados por no tener más pistas de aterrizaje viables más que la del Aeropuerto de Chad.

Una vez concluida la misión, los investigadores pudieron generar tres artículos de divulgación científica y recaudaron varios datos nuevos.  En 1999, cuando se presentó un eclipse solar sobre Europa, un Concorde francés y dos británicos lo persiguieron brevemente pero solo con fines turísticos. Un año más tarde, en julio del 2000 ocurrió el devastador accidente del vuelo 4590 de Air France donde murieron 109 personas a bordo (entre pasajeros y tripulación) y 4 personas en tierra. Este trágico evento se marcó como el inicio del fin del Concorde.

 Foto portada: Don Connolly

https://youtu.be/zHLyypLk-0w

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    Por: Ingrid Gil

    Sobrecargo de aviación. Licenciatura en Sociología en FCPyS, UNAM. He colaborado en proyectos de investigación en el ColMex y la UNAM.

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