Ante un tribunal en Seattle, Volga-Dnepr Airlines presentó esta semana una demanda contra Boeing, por la presunta violación de un acuerdo vinculante que involucra la adquisición de cuatro unidades del Boeing 747-8 Freighter; el fabricante aeronáutico estadounidense se niega a entregarlos y estaría negociando venderlos a otro transportista de cargas. La raíz del conflicto, a su vez, proviene de un acuerdo firmado a principios de este año entre ambas compañías y el cambio repentino en la demanda por el transporte de cargas aérea, informó el periódico The Seattle Times

Según la publicación, en la demanda, la aerolínea rusa afirma que Boeing negó entregar dichas aeronaves como parte de un acuerdo vinculante firmado entre ambas, valorado en más de 600 millones de dólares, por cuatro unidades del 747-8F. Además, Volga-Dnepr señaló que dispone de dinero en efectivo para pagarlos integralmente e incluso, anteriormente, ya habría depositado alrededor de 146 millones de dólares al fabricante como parte de la transacción; y el colmo sería que, además de no entregarlos, ya estaría negociando venderlos a otro transportista. 

A primera vista, el reclamo de Volga-Dnepr parece indicar mala fe contractual de Boeing, sin embargo, la raíz del problema está en un acuerdo firmado por ambas a principios de este año, en el contexto de la fuerte caída en la demanda por el transporte de cargas aéreas, registrada durante el año pasado y que obligó a muchos transportistas —incluyendo el propio grupo ruso— a revisar los planes de expansión e incorporación de nuevos equipos; ahí es donde comienza el problema: La aerolínea pospuso las entregas indefinidamente de los equipos y Boeing los quitó de su cartera de pedidos (backlog).

Con un bajo número de entregas pendientes y la inviabilidad financiera de mantener activo el programa del Boeing 747, con aplazamiento indefinido del pedido de Volga-Dnepr, el fabricante habría decidido transpasarlo al único cliente que quedó para el modelo, la carguera estadounidense United Parcel Service (UPS), todavía con trece unidades en firme en su cartera de pedidos. Así, los directivos han visto una oportunidad para avanzar las entregas y terminar el programa más temprano que lo esperado, ahorrando dinero en medio de la crisis con el Boeing 737 MAX, asunto todavía bajo discusión.

Sin embargo, lo que nadie esperaba era que, de la noche a la mañana, con el estallido del nuevo coronavirus (COVID-19), la fuerte retracción registrada por la demanda por cargas aéreas se revertiría a un escenario totalmente rentable a los transportistas del sector; sorprendida, Volga-Dnepr reconsideró su decisión de posponer las entregas, sin embargo, muy tarde. Cuando se pospuso el pedido, para no perder dinero, el fabricante —como lo hace normalmente en esta situación— comenzó a negociar traspasar la orden de producción y los equipos listos (almacenados) a otro cliente. Cabe señalar que el dinero pagado por la compañía rusa, se puede revertir a otro pedido; el grupo también dispone de pedidos por el 777 Freighter.

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    Por: Erick Cerqueira

    Amante de la aviación desde el nacimiento, trillando caminos hacia vuelos más altos.

    Bachillerato en Relaciones Internacionales por la Federal University of Sergipe (UFS).

    En Instagram @_erickcerqueiraf | erick.cerqueira@transponder1200.com

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