Y tú ¿Volarías a bordo de un Boeing 737 MAX?

Y ahora ¿Es seguro el Boeing 737 MAX? Simplemente al fabricante Boeing más le vale que así sea. Se ha escrito mucho al respecto, se ha criticado a uno de los constructores de aviones más importantes en el mundo y se ha puesto en tela de juicio la tecnología que, aparentemente tiene una gobernabilidad sobre el ser humano. Pero ¿Estos son realmente argumentos fehacientes del caso 737 MAX?

La versión Boeing 737 ha sido –hasta la fecha-, uno de los aviones más vendidos y solicitado por las compañías aéreas en el mundo, un éxito avasallante sobre mucho de los aviones que al día de hoy surcan los cielos de todo el mundo. A partir de esta premisa, podemos fortalecer los argumentos de que el avión es seguro.

En la década de 1960 se comenzó un nuevo capítulo en la historia de Boeing. Como hace 60 años, el fabricante se encontraba presionado por mostrar al mundo un avión que compitiera con el segmento de mercado más importante hasta hoy en día.

La pesadilla comercial para Boeing era el British Aircraft Corporation One Eleven (BAC 1-11) y el McDonnell Douglas DC-9, que acumulaban ya cientos de pedidos de varias aerolíneas en el mundo. Mientras que Boeing aún celebraba sus exitoso del 707 y del grandioso 727, no tenía un ‘As’, sobre la manga para responder ante tal retaliación.

Para 1964, la primera versión del Boeing 737 ya se definía. Una de las principales preocupaciones de los ingenieros, era la posición de los motores, ya que su arquitectura, no permitía –como se pensó inicialmente-, instalar los motores en el empenaje, lo que por un par de años fue el dolor de cabeza de la ingeniería.

El Boeing 737 despegó por primera vez un 9 de abril de 1967, una fecha agridulce para el fabricante. Desde la misma planta de Boeing existían reservas del avión, sobre el éxito que tendría en el mercado, y los pedidos que pudiera generar. Al inicio, la alemana Lufthansa le daba los primeros latidos al proyecto, convirtiéndose en el cliente de lanzamiento.

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Desde aquel día, se ha logrado acomodar más de 10,000 unidades de las diferentes versiones, posicionándolo como el favorito –frente a la Familia A320-, como uno de los aviones comerciales más vendidos en la historia de la aviación.

  • ¿Qué paso con el MAX?

Al igual que en los años de 1960, Boeing fue presionado por la competencia. El fabricante europeo Airbus, se adelantó al menos unos 10 años, con el Airbus A321LR, en paralelo con las modificaciones que se implementaron a la familia A320; Boeing, volviera a tener pesadillas, al ofrecer al mercado un avión que pudiera competir en estos segmentos.

El Boeing 737 MAX, era la versión –de cuarta generación-, que podría responder a la competencia, pese a los retos de ingeniería que esto pueda costar. Como siempre, los motores para el modelo han sido el «Talón de Aquiles», debido al poco espacio entre los motores (CFM LEAP-1B) y el asfalto.

Las modificaciones no pueden ser drásticas, y Boeing quería un avión más potente y mucho más eficiente que sus versiones anteriores. Los complejos retos de instalar motores en los intrados del ala, hizo que el fabricante instalara un sistema llamado MCAS (Maneuvering Characteristics Augmentation System), que no es más que un control de automático que realiza correcciones si se exceden determinados ángulos de altitud y rumbo.

La instalación de esta tecnología debería de ayudar a contrarrestar tendencias debido a que el centro de gravedad y la posición de los motores –respecto a las versiones anteriores-, se habían modificado significativamente.

El sistema, en esencia, permitía que la transición de las tripulaciones de un Boeing 737 Next-Generatio (NG), hacia la versión MAX, fuera imperceptible, evitando así un proceso de capacitación y/o habilitación del equipo a los pilotos, ahorrando miles de millones de dólares a las aerolíneas en rubros de capacitación y también, en temas de certificación de tipo, que ahorraría mucho al fabricante no sólo económicamente, sino también, disminuiría drásticamente la línea del tiempo entre la fabricación y las entregas al cliente final.

  • ¿La seguridad debe ser opcional?

El famoso sistema MCAS, que al inicio del rollout del Boeing 737 MAX nadie lo conocía, tomó relevancia después de los accidentes de las aerolíneas Lion Air y Ethiopian Airlines, con el equipo. Al compartir datos muy similares y características que originaron los accidentes fatales, el principal culpable fue el sistema MCAS.

Dentro de los múltiples paquetes opcionales que el fabricante ofrecía a sus clientes, era la instalación de uno o dos sensores –a placer del operador-, mismos que envían los datos al MCAS. Evidentemente, entre más sensores tenga la aeronave, mejor será la lectura que pueda interpretar el sistema. Claro, que los costos aumentan si se elige el paquete de dos sensores.

Los aviones accidentados de Lion Air, como el de Ethiopian Airlines, solo contaban con un sensor, mientras que todas las aerolíneas norteamericanas operadoras del modelo, habrían contratado y adquirido sus aviones con dos sensores. Específicamente, se interpreta que la opción de segura era opcional y tenía un costo adicional.

El sistema MCAS, no es nuevo; esta plataforma tecnológica de redundancia ya había sido instalada en aviones como el KC-46 y KC-767, un avión cisterna basado en un Boeing 767, que actuaría principalmente en las misiones de repostaje del avión, tratando de compensar tendencias y aumentando el control del avión

Varias fuerzas aéreas tienen estos modelos. Evidentemente, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF), la italiana y también la japonesa, cuentan con estas unidades que están equipadas con la primera versión de MCAS. Luego de los accidentes que involucraron al MAX y que se hiciera pública la advertencia del MCAS, la USAF decidió revisarlo.

  • La puesta en tierra y la FAA a merced de Boeing

Después de los accidentes que cobraron la vida de más de 350 personas, varias aerolíneas en todo el mundo comenzaron a parar su flota de aviones Boeing 737 MAX, ante la gran incertidumbre de fiabilidad del avión. A partir del 14 de marzo del 2019, las aerolíneas chinas –uno de los mercados más importantes para Boeing-, dejaba en tierra los aviones, y así lo mismo pasó con las europeas y latinoamericanas. Posteriormente, las agencias independientemente, emitieron circulares obligatorias (Emergency Order of Prohibition), para el cese de operaciones del modelo.

Las primeras impresiones de personas cercanas a Boeing y medios locales en Seattle, revelaban una historia más que preocupante. Los aviones habían sido certificaciones bajo criterios muy laxos –por la premura de comenzar a vender el avión-, y se revelaba que la Administración Federal de Aviación (FAA), estaba a merced de los caprichos de Boeing, dejando que el mismo fabricante certificara sus propios aviones. Esto causó daños sin precedentes para uno de los constructores aeroespaciales más importantes en el mundo, y se ponía entre dicho la seguridad de sus aeronaves.

En aquel entonces el CEO Dennis Muilenburg –catalogado como el peor líder de Boeing-, estuvo bajo la mira de los congresistas estadounidenses. Una serie de escándalos y corrupción revelaban una sinapsis entre sus acciones y decisiones y los problemas del proyecto MAX.

📷 Boeing

Posteriormente, por la presión de la prensa y de los familiares de los fallecidos, se llama a realizar audiencias públicas ante el Senado de los Estados Unidos, Muilenburg, Daniel Elwell, jefe del interior de la FAA, ingenieros y cientos de personajes relacionados con Boeing, testificaron los procesos de certificación.

Durante las investigaciones también participaron varias entidades cómo el Departamento de Justicia, el Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT), el Pentágono, y algo muy inusual en la industria de la aviación; el FBI, también estaba detrás de las investigaciones.

Boeing tuvo todo en contra, los senadores fueron implacables. Al Boeing 737 MAX, se le apodó en su momento “féretro volador”, y la reputación de la compañía disminuía drásticamente. Personas dentro y ajenas a la aviación, así como operadores perdían la confianza en el modelo.

Varias aerolíneas comenzaron a cancelar pedidos y otras se abstuvieron de hacerlos. El avión ya no era la panacea y con ello, también las acciones de Boeing en las bolsas de valores se desplomaban, entrando así, a una de las peores crisis de la historia del fabricante norteamericano.

  • 20 meses después…

El pasado 18 de noviembre del 2020, la Administración Federal de Aviación (FAA), en los Estados Unidos, recertificó a la familia de los Boeing 737 MAX. Cumpliendo con diversas pruebas y bajo la lupa de toda una industria que clamaba información y certeza del equipo.

Si bien este fue un logro agridulce para el fabricante, se devolvía cierta confianza. Los aviones de prueba volvían a volar y con ello, se daba luz verde a los operadores, únicamente norteamericanos-, a preparase para comenzar a operar el modelo.

A pesar de que la FAA dio el visto bueno, las demás agencias en el mundo, continúan teniendo sus reservas. China, Europa, Asia, Latinoamérica, entre otras zonas, han sido resilientes ante la postura de Boeing y la FAA, y han preferido realizar sus propias recertificaciones antes de que estos modelos comiencen a operar en sus espacios aéreos.

Particularmente, la Agencia Nacional de Aviación Civil en Brasil (ANAC), ha sido la única después de la FAA, en realizar vuelos de prueba y recertificar el avión. Al parecer después de esta pesadilla de 20 meses, la primera aerolínea fuera de los Estados Unidos en volar el Boeing 737 MAX será la brasileña GOL Linhas Aéreas.

Se espera que Boeing y toda la industria de la aviación hayan aprendido la lección. La aeronáutica no es para improvisados y mucho menos debe basarse en ocurrencias y premuras. La corrupción en la aviación no debe existir.

Ahora con este avión “de vuelta”, más le vale a Boeing y a la FAA, que no vuelva a suscitarse una catástrofe más. El proyecto MAX, no aguanta otro golpe y tampoco otra versión. Esperemos que el fabricante tenga ya otra ‘As’ sobre la manga y esté preparado otro avión para el futuro, antes de que le ganen las prisas. Siendo sensatos, la familia Boeing 737, dio lo que tenía que dar. ¿Será que la próxima generación sea por fin del Boeing 797?

Y tú ¿Volarías a bordo de un Boeing 737 MAX? Los leo en los comentarios.

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    Por: Roberto Mtz Armendáriz

    Periodista independiente con más de 10 años de experiencia en los medios de comunicación. Ha participado en varios proyectos de casas radiodifusoras como titular de noticieros en FM (Grupo Radiorama) y ha sido Jefe de Información de varios periódicos mexicanos. También, posee Licencia de Oficial de Operaciones de Aeronaves.

    Ciudad de México.

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