El pasado 22 de agosto de 2019, un Boeing 737-800 propiedad de SmartWings matrícula OK-TVO, que operaba el vuelo QS-1125 partiendo desde el Aeropuerto Internacional de Samos en Grecia con destino al Internacional de Praga en la República Checa, sufrió una falla de motor cuando volaba a 36,000 pies de altitud a unas 100 millas náuticas al noroeste de Atenas.

La tripulación descendió la aeronave a 24,000 pies y continuó su vuelo a Praga durante 2 horas 20 minutos para después aterrizar sin ningún incidente. En el informe inicial se sustenta que el motor izquierdo (1#) se apagó espontáneamente durante el vuelo.

A pesar de realizar los puntos contenidos en las listas, intentaron reencender el motor en un par de ocasiones sin éxito; primero utilizaron el modo de “abanico” con el flujo de aire y posteriormente un arranque cruzado con sistema neumático pero no fue posible reencender el motor izquierdo del Boeing 737.

A un evento de apagado en vuelo se le denomina (IFSD), definido así por las Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) y la Administración Federal de Aviación (FAA); en el caso de un IFSD, la instrucción Boeing QRH es ‘planificar un aterrizaje en el aeropuerto más cercano’.

Un controlador de tránsito aéreo de Budapest, comentó que estuvo en contacto con el 737 cuando sobrevolaba Hungría, y que sólo informaron sobre un «problema técnico», pero nunca se mencionó sobre un fallo de motor.

La aerolínea confirmó el incidente al periódico checo iROZHLAS, afirmando que era perfectamente seguro operar el avión con un solo motor hasta Praga.

Foto: Wiki commons – Bram Steeman

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    Por: Miguel Márquez

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